jueves, 20 de septiembre de 2012

Resident Evil 5: Venganza.


Título original: Resident Evil: Retribution
Año: 2012
Dirección: Paul W. S. Anderson


Resdent Evil es el ejemplo de cabecera a la hora de hablar de “survival horrors”. Aunque hay otras sagas similares, ninguna ha alcanzado el grado de popularidad de los habitantes de Raccoon City.
Grandes personajes y escenarios, una historia bien desarrollada y ese suspenso constante de no saber que se encontraba detrás de cada puerta; no fue sorpresa que la saga se trasladara al cine, pero nadie imaginó el camino que tomaría.
Alice. Igual que siempre.
La primera entrega ya marcó un alejamiento de la historia original o al menos sentó las bases de una pre cuela de los acontecimientos por venir y que todo fanático de la franquicia conoce. La película no estaba mal formulada y su historia se sostenía por sí misma sin necesidad de depender de grandes actores o sobredosis de efectos digitales y conservando un balance entre la acción y el suspenso.
Las siguientes entregas introdujeron más elementos de la historia original (en especial la segunda parte) como personajes y giros narrativos o escenas extraídas casi directamente de los juegos, pero la trama seguía un rumbo independiente que se llevaba siempre un poco más al extremo con cada entrega como una competencia implícita de que tan espectacular y épica sería la siguiente Resident Evil, pero en el camino falló rotundamente.
Al igual que la primera, Paul W. S. Anderson regresa con esta quinta entrega titulada “Resident Evil 5: Venganza”. Uno pensaría que la saga bajaría un poco más a tierra buscando rescatar lo perdido con las entregas anteriores, aunque por lo visto no pudo escapar del estigma de sus predecesoras, dejándonos con una cinta que hace justicia a la saga únicamente porque comparten el mismo nombre.
Por supuesto que hay nuevos personajes del juego en esta entrega, pero totalmente descontextualizados y mal personificados, sencillamente ocupan un lugar debido a que no aparecieron en las películas anteriores. Malos diálogos, pobres actuaciones y ningún trasfondo que lo respalde o le sumen interés a los personajes, así debuta mediocremente Leon S. Kennedy, uno de los favoritos del video juego.
Mismo director. Mismo monstruo.
Ahora en versión XL.
Pero uno de los mayores errores de esta entrega es la espectacularidad que intenta alcanzar. Se desborda de efectos especiales para darle lugar al 3D y preponderancia a la acción eliminando la atmosfera y el suspenso por el cual la serie se volvió famosa en primer lugar. Incluso los maquillajes de los zombies son malos, similares a caretas de goma de bajo presupuesto, y hasta los podemos ver andar en moto y disparando armas de fuego. En ese momento, mi lucha interna por rescatar algo de todo esto, se desmoronó completamente.
Reaparecen viejos personajes ahora como enemigos. Una malvada Jill Valentine que ocupa un lugar para hacer una referencia descontextualizada del juego (RE 5 en este caso) y regresa Michelle Rodriguez  en forma clonada aunque nadie la extrañaba. La historia paralela que se desarrolla en base a la clonación y perfeccionamiento del “Proyecto Alice” han ocupado tal lugar que hasta nos hace olvidarnos de la verdadera amenaza de muertos vivientes.
Alice es un personaje particular. Aunque nos guste o no, su desarrollo a lo largo de la saga aportaba y enriquecía la continuidad de la misma, pero en esta última entrega pareciera que el personaje ya no tiene nada más que aportar.
Malas actuaciones, malos diálogos y acción gratuita sin una historia que atrape. Si en la primera los protagonistas se tenían que enfrentar a un “licker” (una de las criaturas), en esta tenemos un “super licker” gigante que no hace más que demostrar esa necesidad de “agrandamiento” de la saga, entrega tras entrega, que ha transformado a Resident Evil en algo que los verdaderos fanáticos de los video juegos ya no reconocen.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cuentos de Terramar.

Título original: Gedo Senki
Año: 2006
Estudio: Ghibli



Estudio Ghibli es, sin lugar a dudas, el peso pesado de la animación japonesa. Haciendo énfasis  en temáticas donde la naturaleza y la armonía juegan un papel tan preponderante como la acción. Dibujos que no son “dibujitos” e inclusive apelan a un público más adolescente y adulto. Soberbios largometrajes como “Nausicaa del valle del viento”, “La princesa Mononoke” o “El viaje de Chihiro”, son algunos de los manifiestos que demuestran que este estudio alcanza una estratósfera a la altura de Disney o Pixar.
En estos mundos de fantasía hay un nombre que sobresale como sinónimo de calidad y buen gusto: Hayao Miyazaki, quién hacía ya varios años había manifestado un interés por llevar al mundo de la animación una adaptación de los clásicos de Ursula K. Leguin: “Los Cuentos de Terramar”.
Pareciera que esta plataforma (el cine de animación) sería el ideal para poder plasmar y transmitir la magia de estos archipiélagos repletos de misterios, guerreros, magos y dragones. Aunque la autora de estos libros no mostró un interés inicial en el proyecto, finalmente accedió tras ver “Mi vecino Totoro” y descubrir esa magia detrás de los films de Miyazaki. Sin embargo el proyecto no fue dirigido directamente por él (aunque se suponía el propio Miyazaki seguiría el emprendimiento de cerca y responsable de dar el visto bueno), en cambio el film se convirtió en la ópera prima de su hijo: Goro Miyazaki.
Esto despertó dudas en la autora, aunque la reputación de Ghibli habla por sí sola, y parecía poco probable que el resultado no fuese satisfactorio.
Visualmente genial.
En el 2006 se estrena “Cuentos de Terramar” con muchísimas opiniones encontradas y, en síntesis, bastante negativas para la expectativa que se había generado.
Sin lugar a dudas esta cinta ES una cinta de los estudios Ghibli, con sus espectaculares escenarios, paletas de colores y placer visual que lo convierten en una experiencia sumamente grata. Aunque no solamente es el aspecto visual el importante, sino también sus personajes, sus motivaciones, argumentos y demás engranajes que pueden elevar una maquinaria al estatus de “clásico” como nos tiene acostumbrados Miyazaki padre.
Aunque los nombres nos son familiares, sus personalidades e historia difieren enormemente de aquellos de los libros. Por supuesto uno nunca espera una exactitud absoluta en la traslación de la literatura al cine, ya sea porque son dos medios de expresión diferentes con sus propias reglas y formas o sencillamente podría ser a veces culpa de un mal guionista que nos otorgue una adaptación mediocre al no poder capturar la magia inicial de los libros. Pareciera que es la segunda opción la responsable aquí de la falta de encanto del film más allá de su faceta visual.
Los personajes nunca terminan de cerrar. Sus disparadores y formas poco tienen que ver con los de la literatura, e inclusive no llegan a funcionar dentro de su propio cosmos y todo termina siendo una gran experiencia con gusto a poco. Aunque el film trata de plasmar esa simple sinceridad y frontalidad que difiere de la minuciosidad “tolkeniana”, sus aristas están sin pulir y la narración se pierde de a momentos llevándonos de un lugar a otro sin saber a veces como llegamos allí.
Al titular la película bajo el nombre de esta saga fantástica pareciera no más que un ardid publicitario para apelar a los seguidores de la autora. Lo cual nos hace preguntarnos qué necesidad habría de adaptar una novela sin intenciones de respetar la misma, cuando Estudio Ghibli desde su propio imaginativo nos ha ofrecido piezas más que memorables.
No quiero transmitir con esto que se trata de una “mala” película, ni tampoco es una cinta recomendable para los fanáticos de la acción (quizás sea esta preponderancia a la introspección uno de los pocos factores que se busca respetar de los libros), pero inclusive eso pareciera contradecirse dentro del film de a momentos.
Gavilán.
Es una pena que Hayao Miyazaki no haya tenido una preocupación más activa por este proyecto que termina por decepcionar a los fanáticos de Ursula K. Leguin y tampoco consigue alcanzar la magnificencia de una animación de Estudio Ghibli más allá de su espectacularidad visual a la cual ya nos tenían más que acostumbrados.
Recomiendo antes que nada leer las historias de Terramar, son cinco libros imprescindibles para los fanáticos del género. Para muchos “En la costa más lejana” (el tercero de la saga)  es el mejor y, sin lugar a dudas, el más popular; aunque en mi opinión personal ese calificativo se disputa con el segundo titulado: “Las tumbas de Athuan”.
Una película difícil de recomendar, aunque eso no significa que no valga la pena dedicarle una mirada. O mejor dicho, en palabras de la propia autora cuando el director le preguntó si le había gustado la cinta: “Si. No es mi libro. Es tú película. Es una buena película”.

viernes, 31 de agosto de 2012

La leyenda de Zelda: ocarina del tiempo.

Título original: The legend of Zelda: Ocarina of time
Año: 1998
Compañia: Nintendo



Volvamos más de diez años en el pasado. Al año 1998 para ser más exactos. Una época donde los gráficos en tres dimensiones aún se encontraban en su pubertad. Una prueba de resistencia y adaptación para grande clásicos que marcaron hitos en ocho y dieciséis bits. Ahora pensemos en Nintendo. La empresa de videojuegos más grande y reconocida del cosmos. Juegos transformados  en clásicos instantáneos. Clásicos instantáneos que se convirtieron en grandes sagas. Títulos como Super Mario, Castlevania, Metroid, Donkey Kong y un favorito de los gamers más fanatizados: The Legend of Zelda.
Nacido de la mente de Shigeru Miyamoto, considerado como uno de los dioses de la industria de los videojuegos, “La leyenda de Zelda” vio la luz en 1986 para la vieja y querida Nintendo clásica, más conocida como la “Nes”. Invitada esperada de todas las consolas que la marca ha sacado al mercado (a excepción de la fallida Virtual Boy), algunas veces mejor y otras no tanto, pero nunca decepcionante.
Este juego nos ponía en la piel de Link, un espadachín de la tierra de Hyrule, de aspecto infantil y rasgos élficos, embarcado en una odisea para vencer al malvado Ganon y evitar que se apodere de la Trifuerza.
Link vs Ganon.
La historia puede reducirse a la eterna y épica batalla entre el bien y el mal, pero es la jugabilidad y desarrollo de este título lo que lo ha convertido en algo mucho, mucho más de lo que se puede apreciar a simple vista.
Si bien en los videojuegos el género RPG (Role Playing Game) es anterior a Zelda y hoy en día cuenta con muchísimas sagas reconocidas en su haber (como Dragon Quest, Final Fantasy y Dungeons and Dragons), los componentes básicos del estilo, que demandan tiempo y paciencia para completarlos, encontraron un estilismo y encanto con esta aventura que no se había visto antes en las consolas.
A principios de los noventas, la primera entrega de este título para la Super Nintendo (SNES), llevó la franquicia a otro nivel de gráficos y complejidad que pareciera habían alcanzado su zenit. Con la aparición de los 64 bits, la expectativa por una nueva historia del héroe de Hyrule generaba tanta impaciencia como escepticismo.
¿Sobreviviría Link a su más grande desafío: la transición al mundo de las tres dimensiones?
Con el nombre “La leyenda de Zelda: ocarina del tiempo”, esta nueva entrega no solo colmó las expectativas, sino que elevó la saga a un nivel que antes parecía inalcanzable, transformando algo ya gigante en gigantesco.
Hyrule se veía colosal en su nuevo formato con sus bosques, civilizaciones submarinas, verdes valles, desiertos y montañas. Nuevos habitantes y personajes por descubrir, así como nuevos artefactos, armas,  argumentos narrativos y desafíos. La nueva tecnología también permitía una banda sonora más desarrollada que terminaba por cerrar la atmósfera épica que conlleva el juego desde su primera entrega. El tema principal de este título, compuesto por Koji Kondo (otro dios del panteón musical de los videojuegos), se ha vuelto tan reconocido como las bandas sonoras de John Williams.
Link y la "Espada Maestra".
Explayarme en los pequeños detalles del juego llevaría mucho tiempo y carecería del encanto que conlleva descubrirlos por uno mismo. Hoy en día, este se puede adquirir en la consola virtual de Wii, o puede ser descargado para pc en un emulador.
Aunque la cronología de la saga es motivo de discusión entre los fanáticos de la misma (inclusive el orden oficial publicado por Nintendo es sumamente confuso y deja muchos cabos sueltos) “The Legend of Zelda: Ocarina of Time” ha pasado a transformarse en una pieza de arte con sus diseños, personajes, escenarios y música que, aunque un tanto envejecido, mantiene su reputación y belleza a pesar del paso de los años.
Mientras exista Nintendo existirán Link y Zelda, Ganon, la Trifuerza, Hyrule y la “Espada Maestra”. Aunque la tecnología evolucione y nuevas entregas sean llevadas un paso más allá, no cabía duda para ningún gamer, que en 1998, el mundo de los videojuegos como lo conocíamos había cambiado para siempre.

domingo, 26 de agosto de 2012

Mentiras Verdaderas.


Título Original: True Lies
Año: 1994
Dirección: James Cameron


Pareciera imposible hoy día hablar de héroes de acción sin evocar a Arnold Schwarzenegger. Películas como Terminator, Depredador, Conan y Commando son sinónimos de una época donde todo era espectacular y explosivo. Frases supercool, músculos por doquier y descamisados que podían sostener una metralleta sin que se les cayera la ceniza de su habano.
Nueva caras como Sam Worthtington, Jet Li o Jason Statham han ocupado la pantalla manteniendo con vida un género que extraña viejas glorias, ausentes hoy día precisamente por eso: la vejez.
Sin embargo Hollywood ha respondido a este llamado con películas como “Rocky Balboa”, “Die Hard 4.0”, “Rambo” y “The Expendables”. Más allá de un juicio sobre la calidad de estas cintas, el eterno “nunca habrá una igual que la primera”, el presente y el paso de los años, junto con las nuevas dosis de lógica y verosimilitud que han empapado tantos géneros como el de los cómics, acción y hasta los slashers; han convertido a estos films en materia para los nostálgicos y un revisitar de viejas filmografías.
En vista del regreso de Arnold este 2012 con “The Last Stand”, con gusto volví unos cuantos años atrás para ver una película que en mi opinión es la mejor despedida de este actor en los noventas: “True Lies”.
Tom, James y Arnold.
Dirigida por James Cameron, a quién todo le sale bien (al menos en la taquilla, varias pirañas estarán en desacuerdo y en lo personal “Avatar” no me enloquece más allá de su fotografía y diseño de arte) dirige este film que reúne todos los atributos del género, e inclusive le agrega una gran cuota de comedia bien ejecutada gracias a grandes actuaciones y desarrollo de la trama.
Quitando de lado las películas de Terminator, las cuales parecieran pensadas para Arnold y nadie más que Arnold, “Mentiras Verdaderas” podría ser su mejor performance en una cinta.
Interpretando a un espía encubierto que lleva una doble vida como un vendedor de computadoras con una familia que desconoce su verdadera profesión. Harry Tasker (Schwarzenegger) está tras la pista de un grupo terrorista que podría poner en jaque a la población con armas de destrucción masiva. Durante el desarrollo de la trama, nuestro protagonista  pone bajo vigilancia a su mujer, de quién sospecha lo está engañando con otro hombre y sobre el final ambos deberán trabajar juntos para detener esta amenaza.
Resumido así pareciera una tontería, y quizá lo sea, pero Cameron hace un excelente trabajo mezclando y elevando los ingredientes del género para construir lo que es puro entretenimiento.
Tom Arnold junto con Schwarzenegger conforman una dupla peligrosamente cómica, mientras que aquella chica llamada Jamie Lee Curtis, quien supo derrotar a Michael Myers en el año setenta y ocho, regresa como una madre convertida en heroína de forma excepcional.
Excelente dupla.
Aunque esta cinta es de mediados de los noventas, es sin lugar a dudas, el último gran papel de Arnold hasta su retiro político en el 2003. No perdamos tiempo en querer convertir esto en un clásico, o señalar lo irrisorio e inverosímil del mismo, sino dejarse capturar por esos primeros planos en los que con su mirada Arnold nos dice: “Acá estoy… y los voy a cagar a tiros.”
Recuerdo hace unos años, durante el estreno de la nueva película de “Rocky”, un muchacho bastante más joven, al saber que tenía intenciones de ir al cine a verla me dijo: “No podes ir a ver eso, te apuesto a que es una porquería”. A lo que contesté: “No me importa. Es Rocky”.
No me entendió, tampoco me esforcé en hacerme entender, pero para los que ya tenemos unos añitos, y el mundo no era un lugar digitalizado, el placer de ver a un tipo matar a veinte con un tenedor y un revolver de balas infinitas no tiene precio.
Los grande íconos del cine de acción están regresando, más como una despedida que un re inicio. El mundo los necesita una vez más, por la nostalgia de todas esas veces que dijimos “I’ll be back” frete a un espejo, o la vincha roja que llevábamos a la escuela y por hacernos creer eternos, fuertes, grandes e invencibles; mientras nuestros enemigos volaban por los aires en espectaculares explosiones, a nosotros apenas se nos despeinaba el jopo.

martes, 31 de julio de 2012

El Caballero Oscuro: La leyenda renace.

Título original: The Dark Knight Rises
Año: 2012
Dirección: Christopher Nolan



Batman está de regreso para cerrar lo que ya se ha convertido en una de las trilogías más importantes de la historia del cine.
Han pasado varios años desde los acontecimientos con el Joker y el auto sacrificio simbólico del héroe en pos de una nueva era de paz para Ciudad Gótica. Ahora, en vista de una nueva amenaza, el murciélago deberá resurgir para mantener esa armonía, llevando está vez un sacrificio más físico y delegando el plano simbólico a los ciudadanos.
Gótica se parece cada vez más a Nueva York y queda claro que un solo hombre enmascarado no podrá sostener todo el peso a no ser que el propio pueblo reaccione para devolver la paz, en lo que podría considerarse la “batipelícula” más “post once de septiembre” hasta la fecha.
Los motivos de los personajes están notablemente desarrollados y cada uno ocupando el lugar que deben, sin luchas por protagonismos ni escenas o argumentos que aporten información innecesaria dentro del conjunto. No nos encontramos ante una unión de dos villanos como nos tenían acostumbrados las anteriores entregas del personaje. Cada cual mantiene su filosofía y leiv motiv difuminando la línea que separa el bien del mal y haciendo más creíbles los disparadores de cada uno de los acontecimientos.
Bruno Diaz ha evolucionado en lo que podría ser la mejor interpretación del magnate a manos de Christian Bale. Un tipo cansando, rendido y entregado, que deja en claro que un superhéroe no necesariamente es una elección y un estilo de vida, sino un sacrificio inmenso en casos de extrema necesidad. Y uno de los mejores logros de esta trilogía, ha sido la incansable lucha entre Batman y Diaz que queda más plasmada que nunca en esta cinta.
El mejor Bruno de la trilogía.
Gatúbela ocupa el lugar que le corresponde, acercándose más a un personaje secundario que funciona para dar agilidad y evolución en la narración con la dosis justa de amor/odio con Bruno. Lo cual refuerza el personaje sin descansar demasiado en un love affair innecesario que parecía en principio un punto obvio del film; pero por suerte Nolan nunca buscó caer en lugares comunes.
Por otra parte, Bane deja más que limpio su nombre tras su triste y mediocre debut en el cine a manos de Schumacher. Plasmado con una brutalidad e ingenio terrible que al mismo tiempo marca el contraste con la locura del Joker y nos hace descubrir un personaje nuevo y excelentemente logrado. Trayendo a esta nueva era de paz un aire bélico y apocalíptico que otorga a esta entrega (al igual que sucede en las anteriores) otra mirada de la cara del mal. No cabe duda que cada una de estas películas a presentado soberbios villanos que coinciden en el ingenio y la frialdad, pero separándose entre sí con marcadas personalidades que tocan distintas fibras del público.
Nuevamente nos encontramos con la retaguardia “mítica” de Freeman, Caine y Oldman, que nunca pasa desapercibida y le suma calidad y un aire épico a toda la historia. Al mismo tiempo siendo disparadores de giros narrativos y enriqueciendo la película con una sutileza que solo los grandes consiguen.
Bane. 
Este cierre se encarga de atar todos los cabos sueltos (algunos dignos de un análisis con respecto a su doble sentido) pero no cierra la puerta a nuevas entregas. Sin embargo queda claro que esta trilogía en sí ha culminado, y el próximo Batman tendrá la posibilidad de reinventar varios de sus aspectos así como una nueva historia y villano podrían resurgir. Podríamos detenernos a analizar ciertos aspectos que podrían haber sido reforzados o mejor tratados (sobre todo algunos pasajes de tiempo), pero son pequeñísimos detalles con los que no hace falta ensañarnos. Como dijo Frank Sinatra: “Errores he cometidos pocos, pero al mismo tiempo, demasiado pocos como para mencionarlos.”
Cada una de estas películas ha demostrado ser una gran, gran película por justicia propia, pero la trilogía como un todo ha superado las expectativas y se ha convertido en un clásico del celuloide. Esto no es una casualidad, sino un proceso llevado a cabo por un tratamiento y una mirada más “terrenal” y verosímil que comenzó a principios del siglo XXI con los X-Men.
Sin embargo, el mayor logro de Nolan ha sido alcanzar el zenit de un género, transformando las “películas de superhéroes” en “cine de superhéroes” y entregándonos el “Batman que todos necesitábamos” tanto para los amantes del género como para los cinéfilos en general.

jueves, 12 de julio de 2012

Deadman Wonderland


Título original: Deadman Wonderland
Año: 2011
Estudio: Manglobe



Hace diez años una anomalía conocida como “Hoyo Rojo” destruyó más de la mitad de Tokyo. En función del “Proyecto de Restauración Regional” se fundó la primera prisión manejada por una empresa privada, conocida como “Deadman Wonderland”. Esta utiliza a sus reclusos como entretenimiento para un público que precisa recuperar su ánimo y energía tras las catástrofes pasadas. Juegos de resistencia y muerte son llevados a cabo frente a audiencias multitudinarias, en un ambiente donde se fusionan las atracciones de un parque de diversiones con la furia y sadismo de un coliseo romano.
Ganta Igarashi se encuentra en el colegio con sus compañeros en lo que parece un día corriente de clases. Inesperadamente, un hombre de aspecto amenazante, envuelto en una capa roja y utilizando un casco que cubre todo su rostro a excepción de su boca, se acerca a la ventana y con un movimiento desata un poder que arrasa con todos los estudiantes del aula.
Ganta despierta confundido en medio de la masacre para encontrarse con este “Hombre Rojo”, que le introduce un cristal carmesí en su pecho y le perdona la vida. Sin embargo, nadie cree la historia de nuestro protagonista y es acusado de asesinato y sentenciado a muerte en Deadman Wonderland.
Deadman Wonderland.
Así comienzan las pesadillas que deberá soportar nuestro protagonista para sobrevivir en un mundo creado para los más fuertes, donde los internos llevan collares que lentamente inyectan veneno a sus cuerpos permitiéndoles tres días de vida, a no ser que con los créditos ganados en los juegos puedan comprar caramelos de antídoto y así obtener tres días más.
En principio pareciera una de esas series de supervivencia al estilo “Battle Royale”, pero a medida que la historia avanza, nuevos personajes y giros narrativos desvían la historia en varios arcos argumentales donde la premisa principal es el valor, las personas que uno tiene cerca, el sacrificio y los deseos de vivir más allá de cualquier obstáculo.
Shiro, una extraña chica albina de aspecto tribal y una ingenuidad peligrosa, será la “guardiana” y amiga más cercana de Ganta. Junto con otros personajes de menor trascendencia, pero que aportan a la historia y nunca carecen de carisma. Entre todo lo que acontece, descubrimos que esta prisión es mucho más de lo que aparenta a simple vista. En un sector oculto se encuentran los “Deadman”; seres con el poder de controlar su propia sangre y utilizarla como arma contra sus oponentes. Varios aparecerán en el transcurso de la historia, ayudando a nuestro protagonista a desarrollar y controlar sus poderes para  escapar de este mundo sádico y encontrar finalmente al “Hombre Rojo”.
La sangre de los "Deadman".
La estética del animé es similar a las de series de protagonistas adolescentes como “Evangelion” o “Full Metal Alchemist”. Con altas dosis de violencia y sangre,  nos mantiene siempre queriendo un poco más. El problema es que ese “poco más”, que nos deja un inquietante sabor de boca, quedará sin llenar debido a los pocos doce episodios que conforman la serie.
No estamos ante un manga comprimido en pocos capítulos. No busca un cierre definitivo, sencillamente no termina de resolver los conflictos o presentar un desenlace, dejándonos esperando nuevas entregas.
Esto no oscurece la calidad de la serie. Algunos personajes se pierden en el camino y su desarrollo no es llevado demasiado lejos, pero sin embargo no tenemos tiempo de extrañarlos y debemos concentrarnos en las nuevas apariciones y acción constante que arrastra el animé.
Gran  banda sonora, una historia bien narrada, una buena dosis de violencia (nunca injustificada ni elevándola a un nivel gore al estilo “Genocyber”) y excelentes personajes; hacen de esta una serie totalmente recomendable para todos aquellos que no tengan problemas con quedarse con “ganas de más”.


lunes, 9 de julio de 2012

The Dig


Título original: The Dig
Año: 1995
Compañía: LucasArts



Con una reputación consolidada en el mundo de las aventuras gráficas. Títulos como “Monkey Island”, “Indiana Jones and the fate of Atlantis” y “Maniac Mansion”; LucasArts lanza al mercado en 1995 “The Dig”.
Basado en una idea de Steven Spielberg  y con diálogos escritos por Orson Scott Card, está aventura presenta una faceta más seria a la que la compañía nos tenía acostumbrados. Menos dosis de humor y una trama desarrollada de manera inteligente.
La historia comienza cuando un grupo de astronautas se embarca en una misión para detonar al cometa “Atila” que se dirige en rumbo de colisión con la Tierra. A poco de comenzar, una serie de acontecimientos nos encierran dentro de una nave espacial de origen desconocido que nos transporta a un planeta a años luz del nuestro.
Toda la nostalgia de LucasArts.
Así comienza a modo de introducción nuestra historia. De aquí en más deberemos explorar este planeta desértico y extraño para encontrar una forma de volver a casa, al mismo tiempo que intentaremos descubrir los secretos del mismo.
Nuestros protagonistas a lo largo del juego serán: Boston Low, un veterano militar y nuestro personaje a controlar durante el transcurso del mismo; Maggie Robbins, una periodista con actitud; y Ludger Brink, un geólogo alemán de comportamiento cuestionable.
La acción se basa en un sistema sencillo de point n’ click, a diferencia de los menús de acciones a los que nos tenían acostumbrados las anteriores entregas de la compañía. Las ventanas de diálogo se expanden a medida que avanzamos en la historia y nuevos acontecimientos nos llevan a nuevos razonamientos y posibilidades.
El juego es sumamente atractivo, con personajes y escenarios dibujados a mano y mezcla de animaciones en 3D. Desde catacumbas y playas hasta cavernas y planetarios alienígenos. Todo conserva una estética uniforme donde conviven extrañas especies en un ambiente desolado con rastros de una tecnología que deberemos ir descifrando.
"Momento Giger".
La acción no abunda en esta historia, dando lugar a un guión que plantea asuntos de índole filosófica y reflexiva; abordando temas como el significado de la vida, la muerte y el éxtasis de alcanzar un peligroso plano de la existencia del que quizás no podamos volver. Todo bajo una paleta de colores cálida que mantiene un aire de “aventura familiar” al estilo bestseller de Spielberg.
A poco de terminar la “edad dorada de las aventuras gráficas” y lo que sería el ocaso de este género en 2D; “The Dig” es un digno entierro que dejará satisfechos a muchos. Aquellos que busquen revivir un momento en la historia de los videojuegos donde la trama te mantenía horas frente al monitor intentando todo tipo de soluciones simplemente para saber qué sucedería a continuación.
Este juego fue re editado en el 2006 junto con otros clásicos de LucasArts. Un género “muerto” que poco a poco está reclamando nuevamente su lugar con nuevos títulos de compañías menores e independientes, que buscan revivir ese encanto de las aventuras gráficas que es tan único como difícil de explicar.